Un lunes de reflexión, me preguntaron a que me dedicaba y ese día dudé en responder a que me dedicaba para ganarme la vida o a que me dedicaba para ser feliz.
Al final decidí decirle a esa persona, de momento anónima, que era músico, que escribía relatos y dibujaba láminas negras con un edding 751 blanco.
Me sentí bien, como aquel que presume de ser atleta de élite o patrón de yates de lujo.
Ese día se produjo un click dentro de mi cabeza y empecé a recopilar canciones, ilustraciones y escritos con la promesa de publicarlos en un pequeño rincón rodeado de pixels para poder así, equilibrar la balanza entre mi yo y el alter ego que todos llevamos dentro.
Decantar la balanza hacia la felicidad dependería de como mirara las cosas y como las mostrara a los demás. Empieza un viaje a modo de honesto mundano.
