Una campaña de publicidad apuesta muy fuerte por un personaje mediático
conocido mundialmente. Barack Obama es el elegido para anunciar un
yogurt bebible para la televisión y él cede tras una buena cantidad de
dolares.Es una de las inversiones económicas más elevada a la que se afronta la empresa y en el momento de la grabación las cosas no van como se esperaban. Aparece un problema, un dilema entre el bien y el mal, una jugarreta del destino. Barack no consigue hablar bien del producto. De su boca solo salen frases que dejan al yogurcito bebible a la altura de una mierda de perro. No le salen otras palabras. El tiempo se agota y Obama no ha conseguido decir nada bueno en ninguna de las tomas.
La empresa se encuentra en una situación muy jodida: Abandonar el proyecto y darlo por perdido o emitir igualmente el anuncio.
La decisión más difícil de tomar: El personaje o el mensaje.