En un encuentro con dos grandes amigos, en plena subida montañera y tras coincidir los tres en lo aburridas que eran las carreras de Fórmula 1, empezamos a dejar volar la imaginación, faltada de oxígeno, sobre como podrían ser más emocionantes estas racers y Ramón dió en el clavo:
- Se tendrían que cambiar las normas para hacer más divertidas las curses.
... Y allí empezó el disparate de ideas:
- Curva sorpresa: En medio de la carrera y sin avisar aparece una chicane surprise.
- Entrada en Boxes: Será el mismo piloto quien se encargue de cambiar ruedas y llenar el depósito.
- Llamada técnica: El piloto debe responder a tres preguntas del trivial en plena carrera. A 300 por hora! En caso de no responder bien, el coche pierde una de sus partes (véase como ejemplo la foto de arriba. El piloto pierde la parte delantera y debe seguir con las piernas, a lo Picapedra).
- Pit-Stop: En el caso de aviso por infringir una norma, el participante tiene la obligación sinecuanum de entrar en el bar del circuito y beberse 3 cervezas seguidas acompañadas de una hamburguesa completa de 250 gramos.
- Safety-car: Un trailer de 8 metros de longitud aparece de repente y solo se permite adelantarlo en las curvas 2 y 7 del circuito.
- Chincheta loca: Un topo camuflado en un monoplaza Ferrari, se dedica a tirar puñados de chinchetas en las últimas vueltas, por si aún queda algún participante impune.
...Y así surgió la fantasía que las carreras de F1 podrían ser más emocionantes...si cabe.
