I. Newton
Estos niños de hoy en día, que no saben hacer otra cosa que no sea pedir y lamentarse de ser quien son, con la cara de huevo, con la parsimonia pre-adolescente, con el "papá necesito Cash", a excepción de mis sobrinos claro... (ese tipo que siempre dice que todas las mujeres son unas zorritas menos su madre y su hermana, ¿no?).
Bien, pues estos niños cada vez me sacan más de quicio! Lo quieren absolutamente todo! Lo más nuevo, lo más caro, lo que tiene más resolución, lo que sus padres les cuesta sudor y enculadas pagar... Quieren que el mundo gire a su alrededor y que no les moleste, claro!
Sí, vale, de acuerdo, nuestra generación (la del "1, 2, 3 responda otra vez"), actuábamos igual, queríamos también cosas, es cierto, pero coño! al menos cuando las conseguíamos (algunas de ellas) no poníamos la cara de jodidos que ponen ahora.
Nosotros nos alegrábamos un montón cuando teníamos el deseo materializado!... Y lo mejor era que nos duraba el sésamo unos cuantos días, por no decir meses.
¡No amorticé ni nada el tambor de cartón lleno de maderitas para construir mis primeras torres a los 5 años! Aún hoy, utilizo alguna de estas maderitas para falcar armarios y mesas cojas en casa.
Por no hablar del mini órgano Casio PT-1 que me regalaron a los 12, con el que ahora lupeo alguna de mis canciones.
Recuerdo mi primer móvil, un Ericsson T-10, por aquel entonces ya estaba trabajando full-time para pagarme un ridículo piso de 30 metros cuadrados! ...¡Y ahora los ves comiendo nubes en el parque (esto no ha cambiado), con un puto iPhone 4 en las manos! ¡O con unos pantalones que valen más que tu armario al completo...! Y todo para que se les caiga y se vean unos calzoncillos que cuestan más que todos los que te regaló tu abuela en navidades... Y lo de llevarlos debajo del bañador? Qué locura es esa?.
El otro día le enseñé a un niño uno de mis cómics de Tintín y lo primero que hizo fue oprimir con el dedito índice una de las viñetas intentando desplazarla hacia abajo preguntándome como iba ese iPad!
Padres sed fuertes, apretad los dientes y aguntad el tirón... Los Emo-adolescentes tienen el poder y ya no hay quien los pare.
